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sábado, 18 de octubre de 2014

El trayecto

Camino. Decidí tomar la ruta de Revolución para probar si es mejor que la del Periférico. Vengo de una fiesta y uso unos zapatos de tacón que podrían no ser ideales para caminar por la ciudad, pero tras reprochármelo noto que no son incómodos.

Es una zona de calles muy empinadas. Por suerte, en este momento voy bajando. Algunas casas y restaurantes han puesto escalones en sus banquetas, pero son tan estrechos que se ve como un camino peligroso.

Junto a mí camina un señor con un hijo adolescente. No los conozco, son extraños que van caminando por el mismo sitio que yo, pero platicamos sobre mi perro y me dicen que tenga cuidado al bajar los escalones frente a un restaurante de mariscos. Pienso que el lugar se ve lindo y debería venir a probar la comida.

Ellos se adelantan y sigo caminando sola, aunque puedo verlos unos pasos más adelante. Llego a un crucero enorme, los edificios de la calle son hermosos, de arquitectura colonial y la tarde hace que sus paredes se vean naranjas y rosadas.

Me apresuro a cruzar aunque el semáforo está por cambiar. Viene en sentido contrario a mí un desfile militar o algo parecido y si no me doy prisa tendré que esperar a que pasen todos los uniformados.

Ya en el otro lado, camino por una calle amplia y empedrada. Por la acera me encuentro a una muchacha que es parte del desfile, pero les han dado un descanso de unos minutos, así que puede platicar conmigo un rato y caminamos.

Ahora la calle sube un poco, pero nada agotador. Llegamos a un sitio en el que hay unas escaleras que descienden hasta un pequeño jardín y parece un muy buen lugar para sentarse un momento y comer un sándwich.

Mientras pienso que es un día muy sociable para mí, conviviendo con extraños en dos ocasiones, desenvuelvo el sándwich que ella me dio y la escucho hablar de las plantas que hay en el jardín. Son algo como kokedama y ella dice que podrían adornarlos para que se vieran como animales y lucieran más.

Le pongo atención al jardín y veo que muchas de las plantas tienen largas ramas sin mucho follaje, con frutas pequeñas y rojas. Al fondo hay un arbusto con hojas en forma de corazón, podado con apariencia de foca. La muchacha tiene razón: el arbusto es tan bonito que cuesta trabajo creer que no sea una planta artificial... Pero está vivo, muy vivo. Me doy cuenta de que sus hojas se mueven y que la planta entera se acerca a nosotras. En realidad debe ser un animal cuya piel parece hecha de hojas. Es muy amigable y recibe las caricias y comida que le damos. Debió escaparse de algún lugar donde lo adaptaron a los humanos y lo educaron.

Ahora noto que ella estaba leyendo en voz alta, que ella es mi voz contando todo lo que va pasando. Termina el cuento que se llamaba "El trayecto", cierra el libro y veo la portada, se llama "Mi voz dentro del mar".

Sobre el nivel del mar, Vladimir Kush.

martes, 7 de octubre de 2014

Esto no es una crítica al cine comercial

Primero, dejemos a un lado las películas de acción "de culto" y las de aventuras o ciencia ficción con batallas y espectaculares efectos especiales. Hablemos solamente de aquellas que podríamos de manera aleatoria titular "Golpes y gloria", pues todos los elementos del filme giran en torno a una sola cosa: LA ACCIÓN. Escenas de peleas, persecuciones y explosiones que más que un medio para narrar alguna historia se convierten en la inspiración, el argumento, el objetivo y la historia misma.

Establecido el marco conceptual, va la pregunta: ¿por qué las películas de acción son tan cursis?

Además de los efectos especiales y los chistes (voluntarios e involuntarios) que caracterizan a las películas de este tipo, uno de sus ingredientes básicos es la hermosa damisela en problemas, a quién el héroe acabará salvando y junto a la que vivirá feliz para siempre. Si separamos la línea amorosa de la explosiva y veloz, no hay una trama muy diferente a la de cualquier comedia romántica. 

Por supuesto que entiendo que el cine es, entre muchas cosas, un reflejo de los grupos sociales en los que se produce y exhibe, un escaparate en el que se expone qué conductas son "normales" o "socialmente deseables"; así que es natural que el héroe sea intrépido, fuerte y patriota, pero sensible y enamorado.

También sé que no todo el cine debe ser arte y que hay un público enorme demandando películas entretenidas e intrascendentes de las que no espera mucho más que pasar el rato y en las que no importa lo predecibles y prejuiciosas que son.


La cosa es: si ya decidiste hacer una película en la que la trama no importa y sólo buscas exagerar clichés, explotar recursos fáciles y apelar a las emociones más básicas, ¿para qué dar lecciones morales?


Si se trata de películas "para hombres" y seguimos la línea de los estereotipos de género, nada tendría de malo que cada película de acción tuviera muchísimas mujeres espectaculares con muy poca ropa y mucha disposición al sexo casual y los tríos con otras chicas...


No sé. Desde luego, este no es un post serio. Respeto muchísimo las preferencias cinéfilas de cada quién, pero hay bromas que es muy difícil dejar pasar.

lunes, 6 de octubre de 2014

Dime a quién insultas...

Hay ciertos insultos que me provocan náuseas.

Afortunadamente, tengo un sentido del humor que me permite reír de chistes sexistas, racistas o xenófobos y asumirlos como lo que son: chistes. No obstante, veo que desde hace un tiempo las redes sociales, las revistas y la vida se van llenando de publicaciones en las que el término "Godínez" ha dejado de ser -si es que un día lo fue- una broma y ahora se usa para describir despectivamente a una buena parte de los trabajadores en México.

Incluso si dejamos de lado el hecho de que ese sector lleva a cabo un montón de trabajos que quienes los insultan serían incapaces de realizar, que pagan impuestos, compran a crédito y en resumen sostienen una buena parte de la vida que todos llevamos; es decir, incluso si dejamos de lado todo lo que tendríamos que agradecer y respetar, me resulta incomprensible de quiénes vienen -en general- estos insultos.

He de reconocer que aquellos que escriben artículos sobre los mandamientos de los Godínez, las revistas que publican cuestionarios para determinar qué tan Godinez son sus lectores y las personas que llenan sus redes sociales con chistes sobre Viernes Godínez y cosas por el estilo, siempre me han parecido más esnobistas que otra cosa, pero no deja de sorprenderme que aquellos capaces de concebir la condición de Godínez sean también los que se esfuerzan por parecer, creen ser y se declaran personas cultas, ingeniosas, incluyentes, librepensadores, demócratas, humanistas...

Además hay que decir que estos agudos comentarios de adultos sofisticados (diría Lisa Simpson) no vienen de rockstars ni artistas o cuando menos freelancers. Vienen de personas que tienen un trabajo de-nueve-a-cinco, la mayor parte de las veces en un cubículo. Se sienten distintos por la educación que recibieron y el toque trendy que imprimen en su vida, pero también buscan EL ÉXITO, una pareja estable y un futuro con hijos, casa y coche.

Claro que entiendo que celebrar los viernes en El Barón Rojo o comprar productos Avón en la oficina está lejos de ser un estilo de vida deseable para muchos, pero no comprendo cómo se puede tener el descaro de calificarlo como malo. ¿De verdad se puede ser tolerante y al mismo tiempo creer que las aspiraciones propias y sólo esas son las correctas? ¿Les resulta congruente andar ejerciendo de animalista-yogui-veganos y juzgar a alguien como pernicioso por la música que escucha? ¿Sus tatuajes pacifistas o con citas de Cortázar y Saint-Exupéry son absolutamente compatibles con las burlas sobre la dieta de los oficinistas? ¿Sus chistes los hacen profundos pensadores y los alejan de la gente superficial a la que también critican?

No sé, considero que todos estamos en libertad de sacar de nuestras vidas aquello que no nos gusta.

Para mí, "IMBÉCIL" y "ESTÚPIDO" siguen siendo los mejores insultos, los que se refieren directamente a la inteligencia.










martes, 20 de noviembre de 2012

A mí sí me da gusto que Thalía grabe a Delgadillo

Normalmente guardo estos comentarios para mí porque ser prudente y amable con el público es parte de mi trabajo, pero al parecer hoy no es uno de mis días más amigables y ver mis redes sociales atascadas de quejas e insultos contra Delgadillo me pone de muy mal humor.
Resulta que Thalía presentará su nuevo disco y entre los temas que incluyó se encuentra Hoy ten miedo de mí, la canción más popular de Fernando Delgadillo. En respuesta, las redes se llenan con tuits y publicaciones varias que insultan a ambos y especialmente a Delgadillo, a quien no bajan de "incongruente".
Y bueno... Cada quién está en libertad de pensar lo que le venga en gana. No obstante, va mi punto de vista sobre el cover, que yo también entro en aquello de libertad de pensamiento y expresión.
1. Sí, la versión que hizo Thalía de la canción de Delgadillo es HORRIBLE.
2. Aunque Delgadillo cobra muy bien por cada uno de sus conciertos y las circunstancias lo han colocado en una posición que le permite hacer con su trabajo lo que él quiera, la cantidad de dinero que representa una canción grabada por Thalía es mucho mayor que la que puede generar cantándola él mismo.
3. La difusión que tiene la obra de Thalía, incluso si su versión de Hoy ten miedo de mí nunca llega a sonar en el radio, es también muy superior a la que puede tener la obra entera de Fernando si sólo se canta en el medio "trovero".
4. No podría decir que Hoy ten miedo de mí es la mejor canción de Delgadillo, pero es una buena canción y el autor es una gran persona. No puedo sentir más que alegría al pensar que ambos -creador y obra- reciban algo de la retribución -en dinero y difusión- que considero merecen. Ojalá ocurriera algo semejante con el trabajo de muchos y muy talentosos artistas, cuya propuesta no es tan conocida.
Sé que con esa lista dejo pendientes varios temas, pero para mí son argumentos secundarios y también serían expuestos a favor de Delgadillo.
Lo que más me irrita en estas circunstancias es saber que hay un montón de gente quejándose todos los días del reggaeton y diciendo que debería haber más apoyo para lo que ellos consideran música inteligente o culta, pero en cuanto aparece la oportunidad de que una canción se haga popular saltan indignados. Si ustedes no están en ese canal y sólo les parece una versión horrible, los acompaño... En fin, alegrémonos todos por Fer. Lo de Thalía es buena noticia.







jueves, 30 de junio de 2011

Alergias

Siempre me ha parecido tristísimo ser alérgico a algo que te guste mucho, particularmente cuando es algo tan placentero como el chocolate o el queso. Hoy confirmé con tristeza que eso me pasa con los gatos... Con lo rico que es el gato asado...

jueves, 17 de marzo de 2011

De las chingaderas...

Hace muchos años, un amigo mío (tan ateo como la mayoría de mis amigos) me planteaba su teoría sobre los únicos entes metafísicos que, en su opinión, existen: LAS CHINGADERAS.

Su argumento empezaba planteando una situación hipotética, en la que estás con la mujer que amas y ella de pronto te dice que ya no quiere estar contigo.

En el supuesto las cosas están bien, tú la amas, ella te ama y así, de pronto, te dice que no quiere estar contigo...

¡Definitivamente no puede ser cosa de ella! ¡Ella es la mujer que amas!

Entonces, como explicación evidente, tienes que aceptar que aparecieron las chingaderas.

Las chingaderas, en esta teoría, son esos entes metafísicos que andan flotando en el espacio y trastornádole la vida a todo desafortunado individuo que se tope con ellas.

Era una teoría compleja que especulaba sobre el lugar del que emergen y otros detalles morobosos que ya ampliaré en otro post. Por ahora basta con compartir el proceso de comprobación práctica, que implicaba una atención especial en la vida cotidiana para detectar el preciso instante en que los entes aparecían, para inmediatamente registrarlo mediante la expresión de la frase CASI sacramental: "... y ahí están."

En fin, cada quién tendrá sus creencias sobre los seres incorpóreos, pero es cierto que todos nos enfrentamos a veces con situaciones en las que no cabe más que decir "y ahí están".

miércoles, 9 de marzo de 2011

De lo perdido y lo que aparece

Y bueno... llega un día en el que los recuerdos no duelen, aunque extrañes.

Porque no importa lo que se haya dicho, tú sabes que existió y has sido incapaz de blasfemar en su contra. Y ahora viene la vida y se acomoda como un diablito, justo detrás de tu oreja, para contarte noches y madrugadas y mañanas y tardes, que ahora son un premio porque no duelen y te hacen sonreír, aunque extrañes.

Sabes que vas a extrañar siempre, no puede ser de otro modo. Sabes que no habrán reemplazos y la verdad es que no los buscas. No tiene caso, aunque extrañes.

La vida va pasando, haces muchas cosas y siempre te va a hacer falta compartirlas; pero hay noches como esta, en las que viene un recuerdo y no resistes la tentación de saborearlo, porque fue dulce y es bueno, y los fracasos ya no lo son tanto.

martes, 24 de agosto de 2010

Las muestras gratis y lo que nos gusta creer

Hace algún tiempo trabajé en una empresa que, en una versión posmoderna de los merolicos de película, vende en multinivel un agua milagrosa capaz de sanar a quien la consuma, además de hacerlo feliz y exitoso.

Me encargaba de redactar y programar el boletín para socios que se publicaba en internet, así que tenía un escritorio en el departamento de Medios, justo al lado de la dirección, y pasaba todo el día con los editores de vídeo, fotógrafos, diseñadores y demás individuos encargados de la imagen pública de la empresa.

No sé si ustedes los conozcan, pero yo nunca antes había tenido contacto con un negocio que funcionara en multinivel, y cuando tuve que cubrir el primer "desayuno mensual de socios" me sorprendió mucho encontrarme con cantos, sermones y varios ritos que se ajustaban a mi prejuicio sobre lo que debe pasar cuando acudes al llamado de la Iglesia Universal del Reino de Dios, seguramente identificada por todos con el grito "pare de sufrir".

Obviamente, aquella y todas las veces que estuve en los eventos o que revisaba el material que me mandaban para publicar, tuve que hacer un esfuerzo enorme por no reírme demasiado y limitarme a algunos chistes con mis compañeros, que tampoco podían quedarse serios cuando al fondo del salón había un karaoke con un himno naturista y todos cantaban conmovidos "yo tengo fe...".

Sin embargo, durante casi tres meses entrevisté y escuché a muchísima gente que daba testimonio de haberse curado de cualquier cantidad de cosas que iban desde raspones hasta cáncer, o salvarse de la amputación de un pie. Todos los días, de lunes a sábado, lo mismo el personal de limpieza que vendedores y directivos, todos los empleados veíamos por todas partes "evidencias" de que no había nada más maravilloso que ese elixir de vida, y lo recibíamos como una más de nuestras prestaciones salariales cada quincena, en paquetes que abarcaban presentaciones regulares, saborizadas, pomadas, jabones y jarabes.

Y así un día, entre los comentarios del fin de semana y las quejas varias que se platican en las oficinas, escuché que un editor de vídeo, que dos días antes se reía abiertamente en el evento que cubrimos, buscaba opciones para que sus griposos hijos accedieran a tomarse lo que vendíamos y comprobaran en tos propia los milagros que nosotros escuchábamos todos los días.

Obviamente uno no puede escuchar esas cosas sin sonreír un poco mientras agacha la cara para disimular, pero pensado a la distancia sobresale todo el asunto de las muestras gratis y lo que nos gusta creer.

Yo no sé si funcione igual con los champús y las galletas, pero en esa empresa daban muestras gratis con dos objetivos:

El primero, engancharte en el multinivel, pues te pedían que fueras a recogerla al local donde la vendían, para explicarte cómo usarla, y entonces todo funcionaba como en los desayunos a los que te invitaban (al menos cuando yo era niña) para venderte enciclopedias o tiempos compartidos.

El segundo, el impresionante, dejarte a la mano la posibilidad de usar su producto si un día necesitas creer; episodio casi inevitable en la vida de cualquiera.

Ignoro si ustedes crean en la justicia divina, el karma o el Osito Bimbo, pero a mí no me suena imposible que una buena parte de las enfermedades tengan que ver con manifestaciones del inconsciente (somatizar, pues), y en esa línea de pensamiento también considero probable que la suma de una buena alimentación, algún preparado de yerbas depurativas y la creencia de que todos tus males desaparecerán, sea capaz de hacerte sentir mucho mejor.

El punto es que casi todos los productos milagrosos que prometen eliminar la raíz de nuestros problemas pretenden que "cambiemos de actitud" y nos deshagamos de ciertos "malos habitos" que, particularmente en los problemas nutricionales, son precisamente la "mala raíz", y que en cualquier situación que tenga que ver con la salud nos harán sentir mucho mejor aunque no tengan relación alguna con el padecimiento que queramos tratar.

Debo confesar que muchos meses después de dejar aquella empresa me enfermé de laringitis y probé uno de los jarabes que me habían regalado y hasta pensé en convertirme a su culto por el alivio que sentí, pero tristemente en mí habitaba un bicho al que los pensamientos positivos venían valiéndole madres, así que cinco minutos después volví a perder la voz, tuve que tomar antibióticos durante dos semanas y permanecer en mi excepticismo...

domingo, 4 de julio de 2010

¿"No al rapidín"?


Hace varios días veo en la publicidad de Facebook la sugerencia para ser fan de un "movimiento" que se anuncia con el nombre No al Rapidín y lo primero que se me ocurrió fue preguntarme "¿por qué no?", "¿qué tiene de malo?", así que aprovechándome de la fama de mi curiosidad morbosa entré a la página para averiguar de qué se trataba.

Hay que decir que el anuncio, además de dejar ver que los encargados de publicitar la página no tienen mucha idea del uso correcto del lenguaje, planteaba como parte central de su ideología una premisa que podría parecer una falacia, si es que por "pareja" no se referían a una pareja sexual, y que fue esa premisa, "Sí a la pareja y no al rapidín", lo que de verdad me impulsó a ver de qué se trataba.

La página del "movimiento" resultó ser un blog que pretende abrir un espacio para promover la educación sexual, en el que las mujeres puedan expresar libremente sus dudas y recibir consejos para mejorar su sexualidad...

... Y hasta aquí la parte puramente descriptiva de este post... ¡¿¡¿¡Qué carajos les pasa a esas viejas!?!?!

Para empezar, al menos el noventa y cinco por ciento de las páginas, revistas y programas para mujeres tienen una sección dedicada a la sexualidad. No veo qué tiene de novedoso y de movimiento generar otro espacio en el que se hable de lo mismo y en realidad de la misma manera que en cualquier otro lugar.

Luego, ¿en qué lógica se contraponen y excluyen un rapidín y la pareja? Si estamos asumiendo que "pareja" se refiere a una relación estable y no a la pareja sexual en turno, eso querría decir que el sexo ocasional (o con cualquiera que no sea una pareja estable) es un rapidín, y puedo decir con felicidad que eso es absolutamente falso; por otra parte, si asumimos que con "pareja" se refieren al compañero sexual, entonces resulta que si te avientas un rapidín con alguien más, lo haces en algún extraño e innominado conjunto... o más bien lo tuyo son los tríos y las orgías, pero dudo mucho que ese sea el sentido de la frase.

Más aún, y esto de verdad me parece lo más importante: ¡¿¡Qué tienen de malo los rapidines!?! Todos sabemos que la eyaculación precoz es un problema, pero un rapidín no es cosa de que el muchacho aguante o no, a mí me parece más una cuestión de circunstancias. A veces tienes una calentura bárbara y alguna oportunidad de pocos minutos que no habría por qué desperdiciar y que puede resultar MUY satisfactoria e incluso preparar el terreno para algo de mayor duración en otro momento.

Sí suena medio pinche que todos tus encuentros sexuales sean rapidines, pero yo creo que el sexo tiene mucho encanto en muchas circunstancias además de los encerrones de horas y horas. Espero que cualquiera que lea esto pueda recordar algún momento de mucha excitación que no debía durar demasiado pero había que aprovechar y resultó de lo más interesante.

Independientemente de que me parezca triste que las mujeres de esa página nunca hayan tenido un rapidín memorable, creo que lo molesto es el juicio sobre conductas sexuales que según algún criterio (bastante reducido pero pretenciosamente abierto y moderno) son socialmente aceptables. Emprender una campaña contra los rapidines implica juzgar como malo y declararse contra el sexo en los elevadores, en la oficina, en alguna fiesta, en el coche... ok, ok... esto suena un poco exhibicionista, pero de verdad, no creo que haya que elegir sólo las noches románticas y privarse de un rato de diversión, que sin importar que haya sido breve puede hacerte sonreir durante mucho tiempo...




P.D: Ahora que releo este post me viene una imagen divertida a la cabeza: deben ser una cosa chistosísima las reuniones del "grupo de mujeres al que le gusta mover el avispero" (así se definen en su página noalrapidin.com) en el que surgió la idea de hacer un movimiento y plantearon un manifiesto, que en un acto de tolerancia no voy a adjetivar.

miércoles, 3 de marzo de 2010

De los días sin reposo...

Una de Silvio, para estos días...

Siento un hilo profundo que atraviesa el espacio.
De tiempo en tiempo llega despacio.
Siento olor de llanuras llenas de peregrinos.
La llanura se llama camino.

Siento de pronto el gusto
de un raro mineral.
Me siento a veces hombre
y muchas animal.

Se confunde el deseo
de calentar la piel
con rugidos lejanos
que recuerdan mujer.

Y en una playa angosta caen del cielo
estas reminiscencias de veneno.
Yo no sé, pero hay días sin reposo
que lo que tenga cerca lo destrozo

muy primitivamente, casi salvajemente,
con odio, con desprecio, con rencor,
con palabras hirientes, con garras y con dientes,
con rabia, con violencia, con horror.

Le he cantado a la muerte como nadie con vida,
mas yo dijera siempre: querida.
Junto a cada palabra hay cuerpos de millones
y los maté yo mismo. Perdonen.

A veces se me borra
que mato por vivir
y olvido los entierros
y no quiero dormir.

El día que me acusen
no me defenderé:
esta culpa es muy vieja,
de todos la heredé.

martes, 24 de noviembre de 2009

Cómo quisiera escribirle...

Zaz... Estaba revisando el administrador de entradas de este blog y me encontré con un borrador que sólo dice "Cómo quisiera escribirle...". Ya no recuerdo qué ni a quién, cosa que resulta una verdadera lástima si de verdad lo quería, pero así es esto de no guardar ideas completas. Qué triste.

jueves, 22 de octubre de 2009

Antisocial, pseudointelectual ¡Y CHIC!

Después de leer muchas de las cosas que he escrito en este blog, de varios largos días hablando con mis mejores amigos sobre el comportamiento social, sobre lo cursi, lo interesante y lo de hueva; concluyo que me caigo bien y en tono cínico y absolutamente pretencioso cito a Frank Delgado y declaro:

SOY ANTISOCIAL, PSEUDOINTELECTUAL Y CHIC.


Dixi.

Nota del editor: Tras tristes y truculentos días, la autora declaró sentirse mucho mejor en esta noche. Convenientemente complacida con ella misma y bastante más que agradecida con el par de fantásticas personas que más la cuidaron estos días, reta a una de ellas a leer en voz alta las cuatro primeras palabras de esta nota y besa a la otra. A los dos los quiere.

martes, 14 de julio de 2009

Las filias

En un rato de ocio (de los que casi no tengo, claro) encontré una larga lista de parafilias o perversiones, en la que lo más sorprendente fue descubrir la enorme cantidad de conductas que tienen nombre.

Después de otro rato ocioso y de reírme largamente, encuentro que mi lado exhibicionista no está satisfecho con haber hecho la lista en la que me defino y heme aquí, publicando...


Audiolagnista pero también vouyerista soy en ocasiones aloerasta e incluso alopélica, aunque no necesariamente pictófila.

Aun sin pretenderlo, me confieso circunstancialmente agrexófila y agoráfila, que en nada se contrapone a mi también circunstancial lygofillia.

Con notables tendencias basoexistas, puedo disfrutar del bukkake y la asfixiofilia, además de haber olvidado los prejuicios sobre el candaulismo.

Cada vez menos anisonogámica, soy indudablemente cratolagnista, acrófila, crurófila, ginelófila y absolutamente gimnófila. Una que otra vez alorgásmica, pero nada que no se solucione con un individuo interesante.



¡En fin! Ya en otro post hablaré de mis fobias...

miércoles, 24 de junio de 2009

I'm her daddy


Acabo de ver una serie de comerciales chistosos que Ameriquest, una compañía de créditos hipotecarios, lanzó hace mucho en Estados Unidos como parte de una campaña que pretendía hacer ver que no todo es lo que parece, y que para otorgar sus créditos se detendrían a analizar los casos de sus clientes en lugar de juzgarlos por el primer vistazo.
Por supuesto que como chiste me pareció una campaña excelente, pero la pretensión de este post es divagar un poco sobre los juicios y los prejuicios.
Una amiga se quejó alguna vez de que mis prejuicios sobre las comedias rosas no me han permitido disfrutar películas maravillosas y yo entonces respondí (y aún sostengo) que hay ciertos precios que vale la pena pagar. Por ejemplo, no creo que sea ABSOLUTAMENTE imposible encontrar una buena frase en la obra de Paulo Coelho (de Carlos Cuauhtémoc dudo más), pero sé perfectamente que puedo vivir sin haberla leído si eso cuesta ahorrarme semejantes libros.
Me parece que la mala fama de los prejuicios es más culpa de la intolerancia que de los prejuicios en sí. Yo seguramente me he perdido cosas que me hubieran gustado, pero no tengo problema con que alguien más las disfrute. Incluso creo que si por alguna circunstancia tuviera que verlas y resultaran interesantes, lo aceptaría sin mayor drama. Los prejuicios sólo son ideas que (equivocadas o no) tenemos sobre las cosas antes de conocerlas, pero eso es algo que hacemos todo el tiempo porque así funciona la inteligencia humana (o el cerebro... en ciertos casos dudaría que se trate de inteligencia) y se pueden confirmar o refutar con la experiencia, que tampoco es la gran generadora de verdades que a veces nos gusta creer.
Además, la tolerancia también debería implicar respeto al derecho que todos tenemos a que las cosas nos gusten o no sin necesidad de andar explicando ese gusto o aversión. Siempre y cuando las preferencias no violenten los derechos de otros yo no veo por qué tendrían que justificar lo desagradable que me resulta el sabor de la mayonesa.
Cosa distinta es la interpretación, en la que aparentemente no podemos dejar de proyectarnos. Claro que la campaña se apoya en imágenes que socialmente estamos educados para prejuzgar en un sentido, cuya interpretación en el sentido correcto sin saber la historia completa serían un claro síntoma cuando menos de estupidez o ingenuidad (o ambas) extremas; pero es innegable que estos parámetros sociales también son una proyección del imaginario colectivo y, volviendo a mi punto defensor de los prejuicios, incluso resultan útiles para el funcionamiento del grupo.
Dejo pues el comercial que más me gustó de la serie, proyecciones y prejuicios a parte. ¡Je!

miércoles, 8 de abril de 2009

El miedo

Se supone que el miedo se encuentra entre los mecanismos de defensa que hemos desarrollado algunos seres vivos; que al menos para nuestra especie tiene como función básica facilitar que nos alejemos de aquello que pueda dañarnos. Sin embargo, todos los discursos que pretenden enseñarnos a ser exitosos aconsejan que olvidemos nuestros miedos, pues el miedo detiene, paraliza y evita el crecimiento.

Habría que recordar que también puede evitarnos ciertos daños, pero aparece aquí la célebre frase sobre el que no gana por no arriesgar.

Claro que el miedo es un asunto bastante más irracional que el fruto de estudios científicos, pero al menos a mí nunca me ha interesado negar mi lado animal. Es más, puedo presumir que he disfrutado -y constantemente disfruto- muchas de sus ventajas.

Tal vez habría que analizar el origen de nuestros miedos, comprobar que la experiencia que nos enseñó a temer determinada cosa es absolutamente aplicable al objeto ahora recelado, pero también son tentadoras las segundas oportunidades y después de todo la vida está llena de pros y contras.

Pienso otra vez en Sabina cantando que no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Pienso en mis temores y en El Tigre diciendo lo triste que es morir ileso.

Tengo mucho miedo.


miedo.*
(Del lat. metus).
1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.



* Diccionario de la lengua española - Vigésima segunda edición, www.rae.es

lunes, 6 de abril de 2009

Un día lo quise de verdad...

Hace más de un año terminó conmigo y desde entonces no sé nada de él. Me dijo que yo había elegido una vida libertaria que él no podía pedirme que dejara pero que tampoco quería vivir conmigo.

Entonces me pareció una gran oportunidad para cerrar por fin el ciclo de una relación que habría tenido que terminar mucho tiempo antes y lo acepté sin problemas, aunque debo reconocer que unos días después me enojé y me ardí muchísimo porque la decisión no fue mía.

En estos días pienso mucho en él y muy probablemente se debe a que en unos días cumpliríamos siete años juntos. Tal vez es sólo porque cuando va pasando el enojo uno se acuerda más de las cosas lindas y se va haciendo inevitable la nostalgia.

La verdad es que resulta triste pensar que estoy mejor sin él y siempre pega en el ego saber que seguro él también está mejor sin mí.

Ahora que le doy tantas vueltas a los ciclos de las relaciones y al inevitable final que sigue a todos los principios, sigo creyendo que ha sido un gran paso alejarnos de la inercia y el confort. No obstante, sigue siendo triste saber que un día lo quise de verdad y dejamos que se desgastara tanto que hace más de un año no sabemos uno del otro y ni siquiera se debe a un dolor que lo justifique...

miércoles, 18 de marzo de 2009

Obsesiones

Había estado pensando en mis obsesiones, esas ideas que según el diccionario asaltan la mente con tenaz persistencia.

Había estado pensando que muchas veces comprendo lo irracional de mi insistencia y en lo poco que me importa ser razonable.

Lo estuve pensando toda la noche.

jueves, 15 de enero de 2009

El amor después...

Estoy leyendo las entradas anteriores de este blog y debo confesar que ya no me avergüenza mucho tenerlo tan descuidado. Sin embargo, encontré el post que escribí cuando murió Casiopea y sentí una deuda de amor con Limba, mi nueva bestia, que ha venido a llenar con ruido de patitas y lengüetazos todos mis días.

Si supiera escribir canciones o poesía tal vez me pondría a pensar en temas importantes de los que hablan algunos de mis amigos. Pero no sé y pienso que me gustaría poder cantar sobre sus orejas mutiladas o las manchas en su pecho que parecen huellas de otro perro; sobre lo desnuda que se ve cuando anda sin collar o sólo acerca de lo feliz que soy cada vez que salimos a correr y veo cuánto la emocionan los paseos.

A lo mejor esto también tiene que ver con mi defensa al derecho de ser cursi...

martes, 26 de agosto de 2008

Los pitufos, ¿pitufos qué?


Algún amigo explica mis conductas reprobables recordando que cuando era pequeña escuchaba el disco de los pitufos para dormir.

Hoy escucho de nuevo, después de muchísimos años, el disco que contiene la legendaria canción "Dormir, dormir" y encuentro que mi emoción y felicidad no es precisamente colectiva.

Es un fenómeno muy extraño porque cuando me compré Remi muchos de los amigos se emocionaron, hicieron bromas y dijeron que querían verla...

Como en la mayor parte de las caricaturas y cosas de la infancia, mis recuerdos pitufosos abarcan unas pocas imágenes, que confrontadas con las versiones completas que internet me ha permitido recuperar resultan muy impresionantes.

En la búsqueda de este disco encontré datos sorprendentes sobre los pitufos ¡¡¡Yo no sabía que a Pitufina la creó Gárgamel!!! mucho menos que nació morena... El disco del Padre Abraham y SUS pitufos es un fenómeno mucho más extraño aún, pero sobre todo confuso: ¿Quién es el Padre Abraham? ¿Por qué unos duendecillos paganos celebran la Navidad y cantan villancicos? ¿Qué hace una canción sobre nostalgia por los bikinis en un disco para niños?

Siempre he estado en contra de la idea que propone que todos los tiempos pasados fueron mejores y las caricaturas de mi infancia podrían ser un gran ejemplo de cómo mi generación también creció llena de mensajes absurdos e inmorales. Después de todo no resulta irracional justificar algunas de mis conductas con las cosas que oí y vi cuando era niña, pero en realidad prefiero dejar este post como celebración porque encontré el disco que oía cuando era niña y ahora puedo volver a cantar "Veo, veo, veo, veo..." y pitufar.

viernes, 15 de agosto de 2008

La palabra

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de "rosa" está la rosa
y todo el Nilo en la palabra "Nilo".
El Golem, J.L. Borges.



DESPUÉS de mucho tiempo sin escribir, un encuentro casual con el disco que grabaron juntos Pedro Guerra y Ángel González me da algo qué decir y me trae de vuelta.
La palabra en el aire me conmueve, me hace pensar en la belleza, y en la magia de las palabras.
González lee su poesía y cuando nombra a las rosas yo recuerdo a Borges, a Nothomb y a Saint-Exupéry -aunque más a Borges- y mis ojos tiemblan como los de Remi al ver que lo que un día se encuentra en su nombre, otro día puede estar tan lejos que la invocación ya no alcance.
Tal vez no se acaba la magia evocadora sino el placer en el recuerdo y el nombre ahora es un dolor de bolsillo.
Yo tuve una rosa, ahora sólo su nombre.

A veces, un cuerpo puede modificar un nombre

A veces, las palabras se posan sobre las cosas como una mariposa sobre una flor, y las recubren de colores nuevos.
Sin embargo, cuando pienso en tu nombre, eres tú quien le da a la palabra color, aroma, vida.
¿Qué sería tu nombre sin ti?
Igual que la palabra rosa sin la rosa:
un ruido incomprensible, torpe, hueco.
Ángel González.









Preguntando tal vez no llegues a Roma... pero a algún lugar llegarás...

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