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miércoles, 20 de mayo de 2009

Los temas de actualidad y la redención

Ahora que está de moda escribir sobre Benedetti y que me doy cuenta que este blog hace mucho que ha perdido su objetivo cinéfilo, me da por pensar en El lado oscuro del corazón y escribir sobre esa fantástica película de Subiela, que por supuesto está en mi lista de las cosas que uno no puede dejar de ver antes de morirse.

Claro que el personaje central es Oliverio, pero una de las grandes ventajas de que no se trate de algo biográfico sino de un poema (la película es un poema) de Subiela, es que además de los textos de Girondo se mezclan la poesía de Benedetti y Gelman con un sentido del humor sarcástico, música y cualquier cantidad de imágenes surrealistas y hermosas.

La película va de muchas cosas: el amor idealizado, la belleza, los prejuicios (incluso los que creemos que por ser distintos a los que aprendemos en la casa y en la escuela dejan de ser prejuicios), pero sobre todo la necedad por hacer lo que a uno le venga en gana sin importar que resulte tan mal negocio.

Debo confesar que no me gustó la segunda parte que hicieron varios años después, pero eso será tema de otro post. Acá sólo dejamos la recomendación para una película llena de belleza, que siempre es útil tener a mano cuando el mundo se llena de luto pero uno anda tan feliz que no hay modo de poner cara de circunstancia y entonces tiene que salirse por el lado optimista y recordar cómo Mario nos llenó la vida de poesía.



FT
EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN
(Argentina, 1992)
Director: ELISEO SUBIELA
Producción: SUZANNE DUSSAULT, ROGER FRAPPIER, SUSANA SEREBRENIK, FERNANDO SOKOLOWICZ
Actores: DARÍO GRANDINETTI, SANDRA BALLESTEROS, NACHA GUEVARA, ANDRÉ MELANCON, JEAN PIERRE REGUERRAZ, MÓNICA GALÁN, INÉS VERNENGO


Otra referencia poética:
Benedetti aparece en la película como marino en un cabaret y recita
Corazon coraza, en alemán, para una prostituta

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

lunes, 23 de febrero de 2009

LAS TARDES DE FEBRERO


Habré de reprocharme largamente las tardes de febrero que estoy perdiendo aquí.

Debería sentarme en los jardines de la universidad y tomar ahí este café, que en cambio ahora es sólo un paliativo contra la falta de belleza.

Tendría que tomarme la tarde para pasear por las librerías y luego buscar un buen lugar para sentarme a saborear mis emociones.

Me debo una disculpa, larga y sentida, por dejar a un lado mis deberes más sagrados.

miércoles, 21 de enero de 2009

DE LA AUTOCOMPASIÓN Y OTROS DEMONIOS


Hace varias noches lloro. Podría aceptar las palabras entusiastas y optimistas de los demás, pero la verdad es que mi vida me parece miserable.

He sido inmensamente feliz y hoy me veo cometiendo la estupidez de dejarlo.

Dicen que es parte de crecer, que es necesario madurar, ser responsable y yo sigo sabiendo que nunca he pretendido semejante cosa de mí. Al menos no en el sentido en que me lo dicen. Al menos puedo objetar que yo siempre he respondido por mis actos.

Ahora siento que debería ser responsable conmigo: asumir que un día la belleza se metió por todos mis sentidos y hoy no puedo alejarme de ella sin sentirme la persona más infeliz del mundo.

La lástima es un sentimiento horrible y suena mucho peor la autocompasión, pero a veces uno se mira y no puede más que llorar. Habré de regresar al buen camino pronto.

* Melancoliah, de Albert Dürer.

viernes, 15 de agosto de 2008

La palabra

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de "rosa" está la rosa
y todo el Nilo en la palabra "Nilo".
El Golem, J.L. Borges.



DESPUÉS de mucho tiempo sin escribir, un encuentro casual con el disco que grabaron juntos Pedro Guerra y Ángel González me da algo qué decir y me trae de vuelta.
La palabra en el aire me conmueve, me hace pensar en la belleza, y en la magia de las palabras.
González lee su poesía y cuando nombra a las rosas yo recuerdo a Borges, a Nothomb y a Saint-Exupéry -aunque más a Borges- y mis ojos tiemblan como los de Remi al ver que lo que un día se encuentra en su nombre, otro día puede estar tan lejos que la invocación ya no alcance.
Tal vez no se acaba la magia evocadora sino el placer en el recuerdo y el nombre ahora es un dolor de bolsillo.
Yo tuve una rosa, ahora sólo su nombre.

A veces, un cuerpo puede modificar un nombre

A veces, las palabras se posan sobre las cosas como una mariposa sobre una flor, y las recubren de colores nuevos.
Sin embargo, cuando pienso en tu nombre, eres tú quien le da a la palabra color, aroma, vida.
¿Qué sería tu nombre sin ti?
Igual que la palabra rosa sin la rosa:
un ruido incomprensible, torpe, hueco.
Ángel González.









domingo, 5 de agosto de 2007

Bergman


Pues esto pretende dedicarse básicamente a compartir mi sentir y pensar por el cine, así que no puedo dejarlo sin emitir un suspiro por la muerte de Bergman, este 30 de julio.

Más allá de la pérdida del hombre, más allá del homenaje, más allá de la pretensión conocedora; desde lo más egoísta de mí lamento y me duelo con la idea de que no habrá una nueva película de él.

Aun cuando estaba retirado, ahora otra cinta es imposible. No obstante, se agradecen las maravillas que nos dejó. Prometo escribir pronto reseñas y recomendaciones sobre algunas de ellas.

Preguntando tal vez no llegues a Roma... pero a algún lugar llegarás...

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